Declaración de Carmona



En Carmona, a 16 de julio de 2021


La Trata de Seres Humanos es una forma de delincuencia que atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales, convirtiendo a sus víctimas en simples mercancías objeto de transacción y ganancia, que produce sobre ellas efectos demoledores.


La trata se alimenta de la desigualdad económica, social y de género, que es usada sin escrúpulos y se sirve de la vulnerabilidad de las víctimas para explotarlas sexualmente, laboralmente y en servidumbre doméstica, entre otras formas de explotación, que también incluyen el matrimonio forzado, la delincuencia y la mendicidad forzada. No en vano se llama la esclavitud del siglo XXI.


Mujeres y niñas tienen en mayor medida el riesgo de convertirse en víctimas, especialmente de trata con fines de exploración sexual, y sufren violencia sexual asociada a todas las modalidades de trata.


Es preocupante el aumento y expansión de este delito durante la crisis sanitaria mundial que venimos enfrentando por la pandemia de Covid-19, una situación que nos obliga a mantener firme el compromiso en la lucha por su erradicación.


Es trascendental la acción efectiva de los gobiernos destinada a proteger integralmente a las víctimas, cautelando sus derechos, garantizando su asistencia y protección para alcanzar su plena recuperación física y psicológica y su seguridad, así como la prevención y la persecución del delito, haciendo que los tratantes sean sancionados judicialmente de forma ejemplarizante, ya que la trata es también alimentada por la impunidad.


Es necesaria una intervención profesional especializada, multidisciplinar y coordinada, tanto a nivel nacional como internacional, el establecimiento de protocolos capaces de identificar y proteger a las víctimas, seguidos de programas que permitan devolverles la libertad y el control sobre sus vidas. Es de destacar el papel de las ONGs, cuya cercanía a las víctimas resulta esencial, dentro de un marco jurídico integral que siga los criterios de las Naciones Unidas contra la trata, con las tres P: Protección de la víctima,